FLUIR: EL VIAJE

El primer “masaje armónico” nació en el norte virgen de Brasil, en el 94, integrando elementos del Shiatsu, las técnicas de Essalen de California y el Reiki.

La experiencia abrió caminos para trabajar en Europa y la tarea continuó en el Sur de España. Tuvimos la oportunidad de adquirir entrenamiento y de profundizar lo aprendido.

El viaje continuó por Tailandia, y al poco de llegar, su magia hizo efecto: una técnica y una cultura del masaje enriquecedoras de una manera impensada e inesperada: profundizar requería trabajar cada vez más sobre uno mismo.

Tailandia fue lo suficientemente largo para adquirir la técnica, pero lo suficientemente breve como para dejar con ganas de más. Y así, en busca de las fuentes mismas del masaje, llegamos a India, donde, de sur a norte, recabamos conocimientos.

Como suele ser, además de los académicos, los conocimientos más profundos son los que tocan nuestro ser, y así fue la índole de lo aprendido visitando ashrams, maestros, y escuelas por toda India y Nepal.

Incorporamos el yoga, los pranayamas, los tratamientos de naturopatía, y otras técnicas de masaje que, felizmente, pudimos poner en práctica en la Argentina, en la quietud de la montaña.